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Estás infoxicado, estás enfermo

¿Qué haces cuando tienes una duda? ¿Dónde buscas cuándo necesitas ampliar una información? ¿A quién preguntas cuándo quieres saber un camino?
Nosotros también: Google, blogs, feeds, redes sociales, foros,… Primero mirar internet, siempre.

Buscas saber más de tu tema favorito, estar al día de la política del país, de los últimos videojuegos, las nuevas actualizaciones de tus APP preferidas, conocer los últimos galardonados en los Oscar… y empiezas a leer. Objetivo: aglutinar información en nuestro cerebro.

Ves que al final del día tienes en negrita muchos posts que recoge tu lector de RSS y que tu muro de Facebook está repleto de noticias que no te da tiempo a leer; que tan sólo has podido visualizar hoy en Youtube un link que te ha pasado un colega de un vídeo viral, que miras tu móvil cada vez que suena una alerta, que te quedas enganchado a Pinterest yendo de tablero en tablero mirando esas originales infografías.

Y para colmo, ni siquiera lees detenidamente. Escaneas en diagonal, intentar captar sólo lo importante y poder pasar así a la siguiente url. Recibes tanta información y desde tantas fuentes diversas que te resulta imposible procesarla toda. Y llega un momento que no sabes lo que estás leyendo, te sientes saturado y angustiado.

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¿Te reconoces? Si es así, lo sentimos pero… estás enfermo: padeces infoxicación.
¡Bienvenido a la era digital!

 

Casi todos, alguna vez, hemos tenido esta sensación de ansiedad por no poder leer todo lo que nos gustaría. Nos hemos sentido rodeados de una sobredosis de información que no podemos digerir, incluso nos hemos bloqueado ante ella dando vueltas hasta decidir por dónde empezar. Es la infobesidad.

Y cada día volvemos a repetir el patrón, porque nos sentimos incapaces de no comprobar un artículo que quizá contenga algo importante y que, si no leemos, nos lo perderemos. Queremos llegar a todo y leer todo lo que nos explican. Tenemos miedo de perdernos la información trascendente. Estamos en un estado de infomanía.

Alfons Cornellà, en el año 2000, hablaba de la infoxicación así:

En el momento en que aún no has acabado de digerir algo, ya te está llegando otra cosa. La entrada constante de información, en un mundo always on, te lleva a no tratar ninguna información en profundidad. El fenómeno se desboca cuando todos pasamos a ser productores de información, y cuando los instrumentos para producirla son mejores que los instrumentos para organizarla y buscarla.“

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¿Quién me empuja a infoxicarme?

El Blog de la Ciencia nos cuenta lo que ocurre en 1 minuto en la red:

– en Youtube se suben 122 horas de contenido nuevo,
– con WordPress se publican más de 1.400 posts,
– en Pinterest se pinean 14.500 pins,
– se consumen 23.500 horas de películas en Netflix
– en Internet se mueven 1,3 millones de GB de información

Se estima que desde principios del s.XXI, cada 13 meses, los humanos somos capaces de generar el doble de información desde nuestros orígenes hasta ese momento. Y estos datos son sólo un resumen. Dan vértigo.

 

¿Qué puedo hacer para desinfoxicarme?

El número de webs, revistas online, blog o medios digitales especializados en temáticas concretas aumenta cada día. Pero esto no debe hacernos temer que no podremos salir de esta enfermedad. Y no, los culpables no son ni Google, ni las Redes Sociales ni el Internet de las cosas. La selección de la información que decidimos asimilar depende de nosotros. Por suerte, a medida que nos enfrentamos a más información, nos convertimos en mejores discriminadores en cuál es la importante, la que me interesa, y cuál no.

Tenemos la ayuda de herramientas que nos ayudan a filtrar la información que buscamos, como las de curación de contenido (Feedly), algunas recomendaciones, bookmarks (Delicious). Aprendemos a marcarnos objetivos y debemos obligarnos a bloquear en nuestra agenda un tiempo determinado dedicado a asimilar la información que en ese momento determinado, y no otro, nos interesa.

 

Por tanto, si eres un gestor de una empresa, un responsable de departamento, un analista o un community manager vigila y organiza tu consumo de información si no quieres que te llevemos al hospital por infoxicación. Nosotros, por si acaso, terminamos aquí este post.

 

 

 

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