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El Internet de las cosas

¿Qué es el Internet de las cosas?

Muchas cosas tienen Internet, sí. Y cuando eso ocurre, cuando los objetos cotidianos están interconectados con la red, es cuando se habla del “Internet de las cosas” (IoT, siglas en inglés). Pero las personas ya tenemos acceso a internet por tanto, lo importante, es que las cosas y las personas estemos conectados gracias a Internet, de manera que nos puedan mostrar datos en tiempo real, útiles para nuestra vida diaria.

Actualmente ya conocemos algunos objetos conectados a la red: nuestro smartphone, la TV, el ordenador, la videoconsola, incluso los coches. Pero las posibilidades de ampliar esta lista son tantas como objetos hay en el mundo. Por ejemplo, una cámara que te permita, a través de tu móvil, vigilar a tu mascota cuando sales de casa, o un frigorífico que te avise de los alimentos a punto de caducar, o las alarmas, o un cepillo de dientes que detecta posibles caries. Las aplicaciones son muy amplias.

Ya lo decía el CEO de Ericsson, Hans Vestberg:

«Si una persona se conecta a la red, le cambia la vida. Pero si todas las cosas y objetos se conectan, es el mundo el que cambia.»

 

¿Cómo funciona el IoT?

Cada persona estamos rodeados por entre 1000 y 5000 objetos con adaptación a internet y se calcula que en el año 2020 se llegarán a más de 25.000 millones de objetos conectados. Y, aunque estas cifras parezcan asombrosas, en realidad sólo el 1% de los objetos (10.000 millones) está actualmente conectado a Internet. El Internet de las cosas se basa en que cada dispositivo posea una dirección IP que le permita comunicarse con otros objetos o que sus datos puedan ser recogidos en un servidor externo . Bastará con un código QR o con un sistema RFID que hable con un chip instalado en cualquiera de estos objetos. Pero no sólo somos las personas las que podemos “hablar” con las máquinas; también entre ellas pueden hacerlo. Es lo que se llama Comunicación M2M (machine to machine) (3), enviándose información entre ellas. Sería de gran utilidad para, por ejemplo, controlar el tráfico o el alumbrado de las ciudades.

 

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¿Cómo está evolucionando el IoT?

Está presente ya, es actual, lo tenemos aquí y lo utilizamos, aunque aún no ha explotado comercialmente. Sin embargo, a nivel industrial esta tecnología está cada vez más implantada. Existe en los procesos de fabricación en cadena, con los robots ensambladores; en las ciudades, con el control de semáforos, cámaras de vigilancia; en el control ambiental, permitiendo acceder a información meteorológica o sísmica; o en la salud, monitoreando a los pacientes.

 

¿Qué aplicaciones tiene el IoT?

Muchos de los ejemplos que hemos puesto en este post tienen que ver con nuestro hogar y nuestra vida cotidiana y es porque es ahí donde se prevé el mayor crecimiento. Se estima que nuestros hogares serán cada vez más inteligentes, la domótica crecerá alrededor de un 60% en los próximos años y pronto estará al alcance de todo el mundo. También el mundo de la logística y el almacenaje se podrán beneficiar del Internet de las Cosas, en el seguimiento de las mercancías, en la mejora de la ubicación de los productos en los almacenes o en el control de la temperatura de alimentación y medicamentos.

 

A pesar de todas las bondades que tiene conectar las cosas a internet, hay un problema que aún no tenemos resuelto a nivel informático: la seguridad. Las macroconexiones a la red provocarán el aumento de hackers malintencionados que deseen hacer daño o molestar a alguien. O lucrarse con las intrusiones en los espacios privados. Por tanto, estos sistemas de seguridad también deberán ir avanzando, y probablemente encareciéndose, a medida que el mundo evoluciona.

Será sólo cuestión de tiempo que esto ocurra y que demos un paso más hacia el futuro.

 

 

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